El «diagnóstico» mediante mamografía se basa en la interpretación de las imágenes radiográficas de la mama por parte de un radiólogo (un especialista en la lectura de imágenes mamarias). El radiólogo busca cualquier zona de densidad anómala, masas, calcificaciones (pequeños depósitos de calcio) o distorsiones arquitecturales en el tejido mamario que puedan indicar un tumor benigno o maligno. Las imágenes actuales se comparan con imágenes anteriores (si están disponibles) para detectar cualquier cambio nuevo.
El «tratamiento» no es el procedimiento de mamografía en sí, sino el plan de tratamiento elaborado por el médico tratante a partir del diagnóstico alcanzado gracias a los resultados de la mamografía, y a menudo requiere exploraciones adicionales para confirmar el diagnóstico. La mamografía desempeña un papel crucial en la detección precoz, ya que permite iniciar el tratamiento en estadios más tempranos de la enfermedad. Las etapas posteriores a una mamografía incluyen:
- Interpretación de los resultados: El radiólogo analiza las imágenes y redacta un informe que describe los hallazgos y los clasifica mediante el sistema BI-RADS (Breast Imaging Reporting and Data System), que indica la probabilidad de cáncer y recomienda el siguiente paso.
- Comunicación de los resultados a la paciente y al médico: El informe se envía al médico tratante y se informa a la paciente de los resultados. En caso de hallazgos anómalos, se contacta con la paciente y el médico para el seguimiento.
- Exploraciones adicionales (si es necesario): Si la mamografía muestra una zona sospechosa, el médico puede recomendar exploraciones adicionales como: una mamografía diagnóstica con vistas ampliadas, una ecografía mamaria para evaluar mejor las masas (sólidas o quísticas) o una resonancia magnética mamaria en casos concretos.
- Biopsia: Si sigue existiendo sospecha de cáncer tras las exploraciones adicionales, se toma una pequeña muestra del tejido sospechoso (biopsia) y se examina al microscopio para confirmar definitivamente el diagnóstico.
- Elaboración de un plan de tratamiento: Si se confirma el cáncer de mama, se elabora un plan de tratamiento individualizado en función del tipo, el estadio y otras características del cáncer. El plan puede incluir cirugía, quimioterapia, radioterapia, hormonoterapia o terapia dirigida.
- Seguimiento: Tras el tratamiento, pueden realizarse mamografías periódicas para vigilar la mama y detectar cualquier signo de recidiva de la enfermedad.