El tratamiento de la infertilidad masculina comienza con una evaluación integral para identificar la causa exacta del problema. Esta evaluación suele incluir una historia clínica y sexual detallada, una exploración física y un seminograma para valorar el recuento, la movilidad y la morfología de los espermatozoides. Pueden ser necesarias pruebas adicionales, como análisis hormonales, ecografías del escroto y la próstata, pruebas genéticas y, en casos poco frecuentes, una biopsia testicular.
En función de los resultados de la evaluación, pueden recomendarse diversos tratamientos:
- Modificaciones del estilo de vida: en algunos casos, introducir cambios sencillos en el estilo de vida puede mejorar la fertilidad del hombre. Estos cambios incluyen dejar de fumar, de consumir alcohol y drogas, perder el exceso de peso, evitar la exposición a un calor excesivo en la zona testicular, reducir el estrés y seguir una dieta saludable.
- Medicamentos: pueden emplearse medicamentos para tratar ciertas causas de la infertilidad masculina. Por ejemplo, pueden recetarse hormonas para tratar desequilibrios hormonales que afectan a la producción de espermatozoides. También pueden recetarse antibióticos para tratar infecciones que podrían estar afectando a la fertilidad.
- Cirugía: puede ser necesaria una intervención quirúrgica para corregir ciertos problemas anatómicos que contribuyen a la infertilidad. Estos problemas incluyen el varicocele (dilatación de las venas del escroto), obstrucciones en los conductos deferentes (los conductos que transportan los espermatozoides) y el hidrocele (acumulación de líquido alrededor del testículo). La cirugía puede ayudar a mejorar la producción o el transporte de los espermatozoides.
- Técnicas de reproducción asistida (TRA): cuando otros tratamientos no son eficaces, o en casos de infertilidad grave, pueden emplearse las TRA para lograr el embarazo. Estas técnicas incluyen:
- Inseminación intrauterina (IIU): los espermatozoides se introducen directamente en el útero de la mujer en torno al momento de la ovulación. Esta técnica puede utilizarse cuando el hombre tiene un recuento bajo de espermatozoides o una movilidad espermática deficiente.
- Fecundación in vitro (FIV): los óvulos se fecundan con los espermatozoides fuera del cuerpo, en un laboratorio, y los embriones resultantes se transfieren después al útero de la mujer. Esta técnica puede utilizarse en casos de infertilidad grave por factor masculino, como un recuento bajo de espermatozoides, una movilidad deficiente o una morfología anómala.
- Inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI): se inyecta un único espermatozoide directamente en un óvulo para facilitar la fecundación. Este procedimiento se emplea a menudo en casos de infertilidad grave por factor masculino en los que el recuento de espermatozoides es muy bajo o la movilidad espermática es muy deficiente.
- Extracción testicular de espermatozoides (TESE) o aspiración microquirúrgica de espermatozoides del epidídimo (MESA): los espermatozoides se obtienen directamente del testículo o del epidídimo mediante procedimientos quirúrgicos. Estos espermatozoides pueden utilizarse después en la FIV con ICSI.
- Apoyo psicológico: la infertilidad puede ser una experiencia emocionalmente estresante para los hombres y sus parejas. El apoyo psicológico puede ayudar a las personas y a las parejas a afrontar los sentimientos y los retos asociados a la infertilidad.