No existe un «diagnóstico» médico formal de una afección que requiera terapia de meditación en el sentido tradicional del diagnóstico de las enfermedades físicas. En su lugar, la idoneidad de la terapia de meditación se valora en función de los síntomas que experimenta la persona, sus objetivos terapéuticos y su disposición a implicarse en un enfoque que se basa en el autoconocimiento. El terapeuta (a menudo un psicólogo, un psiquiatra o un terapeuta certificado en atención plena) lleva a cabo una evaluación integral para determinar si la terapia de meditación es adecuada y para abordar cualquier otra afección que pueda requerir enfoques de tratamiento diferentes o adicionales.
El «tratamiento» en la terapia de meditación se centra en aprender y practicar técnicas de meditación y atención plena. Las etapas del «tratamiento» suelen incluir:
- Evaluación inicial y definición de objetivos: Comentar los síntomas, los antecedentes y lo que el paciente espera lograr con la terapia.
- Formación sobre la atención plena y la meditación: Comprender los principios básicos y cómo la práctica puede influir en la mente y el cuerpo.
- Aprendizaje de las técnicas fundamentales de meditación: Como la concentración en la respiración, el escaneo corporal y la meditación caminando, a menudo mediante la práctica guiada por el terapeuta.
- Práctica regular: Se anima al paciente a practicar la meditación y la atención plena con regularidad entre las sesiones de terapia, como tarea para casa.
- Exploración de las experiencias durante la práctica: Comentar las dificultades, los desafíos y las experiencias surgidas durante la práctica y cómo aplicar la atención plena en la vida diaria.
- Aplicaciones específicas de la atención plena: Aprender a aplicar la atención plena en situaciones concretas que desencadenan estrés, ansiedad o dolor.
- Trabajo con pensamientos y emociones difíciles: Aprender a observar los pensamientos y sentimientos negativos sin quedar atrapado en ellos ni dejar que tomen el control.
- Revisión de los progresos y ajuste del plan: Se evalúan periódicamente los avances en la reducción de los síntomas y la capacidad de práctica, y se ajusta el plan de tratamiento según sea necesario.
- Mantenimiento de la práctica a largo plazo: Proporcionar al paciente las herramientas y los recursos necesarios para seguir practicando una vez finalizadas las sesiones formales de terapia.